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CONSECUENCIAS

EN NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES

Trae consigo dolorosas consecuencias en el desarrollo emocional y social de los niños y niñas, dañan su salud física y psicológica, lo que los predispondría a desarrollar trastornos en el área cognitiva, del aprendizaje y de las relaciones interpersonales que se manifiestan inmediatamente en etapas futuras del desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Por ejemplo:

  • Trastornos en la identidad: Pueden tener una mala imagen de sí mismos. Creen que son malos y por eso sus padres los castigan físicamente.
  • Baja autoestima: Experimentan sentimientos de inferioridad e incapacidad. Son tímidos y miedosos, o por el contrario, agitados buscando llamar la atención de los demás.
  • Sentimientos de soledad y abandono: Se sienten aislados y poco queridos.
  • Exclusión del diálogo y la reflexión: Dificultad en la capacidad para encontrar modos alternativos para resolver conflictos de forma pacífica y dialogada.
  • Ansiedad, angustia, depresión: Pueden sentir miedo por la presencia de un adulto que es agresivo o autoritario.
  • Dificultades en la comunicación con sus padres y madres debilitando los vínculos emocionales.
  • Sentimientos de rabia y ganas de alejarse del hogar
  • Generación de más violencia enseñando que la violencia es un modo adecuado para resolver los problemas.
  • Desafiar la autoridad, transgrediendo las pautas sociales de su comunidad.
  • Sufrir daños físicos incluso la muerte.

EN PADRES, MADRES Y CUIDADORES

Convivir en un contexto de violencia podría generar a su vez en las madres, padres y cuidadores las siguientes consecuencias:

  • Ansiedad y culpa, cuando se considere que el motivo del castigo físico o la humillación verbal es educativo y por el bien de los hijos e hijas.
  • Sensaciones de frustración e impotencia por tener que usar el castigo para educar.
  • Vivir episodios de ira y enojo de alta intensidad al momento de castigar físicamente o humillar a los hijos e hijas.
  • Provocar más violencia.
  • Disminución de autoestima como madres y padres.
  • Deterioro de la comunicación con los hijos e hijas, debilitando los vínculos emocionales con los mismos.
  • Pérdida de autoridad frente a los hijos, cuando ellos ven a sus padres fuera de control y responden por temor.